Sociedad

El BMW Serie 6 celebra 50 años de historia

El Museo BMW repasa medio siglo de uno de los modelos más icónicos de la marca, una muestra conmemorativa desde su debut en 1976 hasta su consolidación como referente de diseño, deportividad y confort.

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El BMW Serie 6 celebra su 50º aniversario con una exposición especial en el Museo BMW, que rinde homenaje a uno de los modelos más emblemáticos en la historia de la marca. Desde el lanzamiento al mercado de su modelo precursor en la primavera de 1976, la Serie 6 se ha consolidado como un clásico del diseño pionero y como una referencia de elegancia, potencia deportiva y confort para largos viajes.

La exposición, dedicada íntegramente a este icono conocido cariñosamente como “sharknose”, podrá visitarse en la Rotonda del Museo BMW hasta finales de enero de 2027. La muestra se complementa con una maqueta “flotante” de la carrocería del Serie 6 instalada en el exterior del edificio, así como con una selección de vehículos expuestos en la Galería Art Car y en la “torre de coches” de la exposición permanente.

El aniversario del Serie 6 toma así el relevo de la anterior exposición especial “50 años de BMW Art Cars y la Serie 3 de BMW”, y se suma a otros hitos recientes del Museo BMW, entre ellos la inauguración de la exposición “Belle Macchine. Diseño automovilístico italiano en BMW”. El pasado año, el Museo BMW recibió además a más de 847.000 visitantes, marcando un nuevo récord.

Uno de los grandes iconos de BMW, ayer y hoy

Con esta exposición, BMW repasa los 50 años de historia de la Serie 6 a través de una selección de piezas cuidadosamente elegidas. La marca estableció nuevos estándares en la fabricación de automóviles con la introducción de este modelo a mediados de la década de 1970.

“Desde hace ya cinco décadas, la Serie 6 de BMW es un referente de elegancia, potencia deportiva y comodidad en los viajes largos”, afirma Helmut Käs, director de BMW Group Classic y del Museo BMW. “Este diseño icónico se ha consolidado como uno de los más influyentes en la historia de BMW y es muy apreciado por aficionados y coleccionistas de todo el mundo”.

Entre 1976 y 1989, la primera generación del BMW Serie 6 se fabricó exclusivamente en versión coupé. El modelo tomó prestada la base técnica de la Serie 5 de BMW y se inspiró estilísticamente en los suntuosos coupés de lujo de la década de 1960. Sus carrocerías fueron fabricadas inicialmente por Karmann y, a partir de 1982, se produjeron en la planta de BMW en Dingolfing. La gama incluía cinco variantes de motor y un modelo específico para Estados Unidos.

El diseñador jefe Paul Bracq fue el responsable de dar forma a una silueta dinámica y atemporal: el característico “morro de tiburón”, el marcado perfil lateral y las generosas superficies acristaladas dieron lugar a una identidad visual inconfundible. El modelo original sigue ostentando, además, el récord de producción más prolongada de todas las series de modelos de BMW, con un total de 13 años.

La historia de la Serie 6 no terminó con esa primera generación. Tras la llegada de la Serie 8 en 1989 para ocupar el segmento de los grandes coupés, BMW recuperó la denominación Serie 6 en 2003 con una nueva generación, el E63. A lo largo de estos 50 años, la Serie 6 también se ganó un lugar destacado en el automovilismo. En 1983, BMW entró en la competición de turismos del Grupo A con el 635CSi, logrando el Campeonato Europeo de Turismos en 1984 y 1986, así como el Campeonato Alemán de Turismos de Serie en 1984.

El BMW Serie 6, también estrella de cine

La exposición conmemorativa también pone de relieve el papel del BMW Serie 6 en el cine y la televisión. A la entrada del museo, los visitantes se encuentran con un BMW Serie 6 que parece flotar, inspirado en la serie “Flying Cars” del fotógrafo francés Sylvain Viau. Esta instalación anticipa el protagonismo del modelo en la Rotonda, donde se destaca su presencia en producciones internacionales como Dallas y Regreso al futuro II, además de series alemanas como Tatort y Der Bulle von Tölz.

“El BMW Serie 6 sigue siendo un coche de cine muy popular hoy en día, especialmente en producciones más vanguardistas”, explican los comisarios de la exposición especial, Anna Schleypen y Klaus-Anton Altenbuchner. “No es una solución ‘prefabricada’, ni podría describirse como un típico vehículo de acción o un puro crucero de lujo. Más bien, el Serie 6 es un coche con mucho carácter. La exposición especial rinde homenaje a su faceta en el mundo del espectáculo con un plató de cine sacado directamente de los años 70 con el horizonte de Múnich como telón de fondo. De este modo, pone literalmente el foco en la icónica conexión de la estrella de cine, la Serie 6 de BMW, con la gran pantalla”.

En este espacio expositivo, el BMW 628CSi (1982) y el BMW M635CSi (1985) se presentan sobre un decorado cinematográfico evocador, acompañados de carteles de películas ficticias que muestran el coche desde diferentes ángulos a lo largo del recorrido.

El BMW 628CSi fue una de las variantes más exitosas de toda la Serie 6. Su motor de 2,8 litros con inyección de combustible supuso un salto tecnológico en su llegada al mercado en 1979, sustituyendo a su predecesor con carburador. Se fabricó hasta 1987 y destacó por su combinación de elegancia, deportividad y gran confort.

Por su parte, el BMW M635CSi, disponible a partir de 1984 con el motor de 286 CV del BMW M1 y capaz de superar los 250 km/h, fue considerado en su época el cuatro plazas más rápido del mundo. Hasta 1989 se produjeron 5.655 unidades, lo que convierte hoy a este raro modelo M en una auténtica leyenda moderna de BMW.

Dos modelos icónicos para entender la dimensión cultural del BMW Serie 6

La importancia del BMW Serie 6 no se limita a su diseño, prestaciones o presencia en competición y en la pantalla. La exposición también subraya su dimensión cultural. En la Galería Art Car del Museo BMW se exhiben de forma alterna dos ejemplares del BMW 635CSi pertenecientes a la Colección BMW Art Car, que el pasado año celebró su 50.º aniversario con la gira BMW Art Car World Tour.

En 1982, el artista austriaco Ernst Fuchs firmó el quinto BMW Art Car de la colección, el primero basado en un modelo de serie. Su obra, titulada “Firefox on Harehunt”, es un homenaje a la mitología, la velocidad y el simbolismo espiritual. Cuatro años después, Robert Rauschenberg incorporó un sexto coche a la colección, transformando el 635CSi en un collage en blanco y negro de historia del arte, fotografía y cultura cotidiana.

Junto a ellos, el Museo BMW muestra en su “torre de coches” otro integrante clave de la familia: el BMW 633CSi. Presentado al mismo tiempo que el 630CS, equipaba inicialmente el sistema de inyección Bosch L-Jetronic, entonces de última generación. En septiembre de 1979 incorporó la electrónica digital del motor DME, lo que permitió reducir aún más las emisiones contaminantes y el consumo de combustible, aunque la potencia descendió ligeramente de 200 CV a 197 CV.