
Desde su fundación en 1919, Citroën ha sido una marca que ha puesto el confort de las personas que se mueven a bordo de sus vehículos como una de las máximas prioridades.
Citroën siempre ha entendido el confort como un concepto que va mucho más allá de la mera comodidad. En el último siglo, la marca se ha situado en vanguardia en elementos como los asientos, las suspensiones o el puesto de conducción para ofrecer una experiencia única, que combina confort, seguridad y polivalencia.
Actualmente, la filosofía de confort del Doble Chevrón aglutina los trabajos de la marca en áreas como el comportamiento en carretera, la acústica, la ergonomía, la calidad del aire, la elección de materiales, la modularidad y el aprovechamiento del espacio con un único objetivo: asegurar el máximo bienestar físico y mental.
Madrid, 6 de agosto de 2026 – Sentirse como en casa, convertir la experiencia de viajar a bordo de un Citroën en una burbuja de confort. Estas ideas resumen los objetivos de la filosofía de confort Citroën, que continúa más de cien años de innovación por parte de la marca, que ha protagonizado avances decisivos en la forma en la que se utiliza y se siente el automóvil. Actualmente, se traduce en soluciones concretas y novedosas en elementos como las suspensiones, la acústica y los asientos, en los que se ha cuidado la comodidad, los materiales y la ergonomía. También se manifiesta en una forma de pensar y diseñar el espacio, caracterizada por la amplitud, la luminosidad y la polivalencia. Al volante, se ha trabajado en ofrecer bienestar y una menor carga mental, con mandos accesibles y el uso de tecnologías intuitivas, con funciones de ayuda a la conducción útiles en el día a día que ofrecen continuidad entre el universo digital de cada persona dentro y fuera del vehículo.
El confort Citroën no puede pasar por alto los asientos, que son el elemento del automóvil con el que se está más en contacto. Son ellos los que proporcionan las primeras sensaciones de bienestar, tanto cuando nos fijamos en ellos como cuando los usamos a bordo. Además del papel que desempeñan en cuanto a sujeción, también tienen un papel fundamental en la filtración de las distintas vibraciones del vehículo, tanto las que se producen por su funcionamiento como las que proceden de las deformaciones de la carretera. La marca ha dado a estos elementos una gran importancia desde sus inicios, como demuestran los asientos acolchados del Tipo A, en 1919, el uso publicitario de los asientos como sinónimo de refinamiento y confort en el Citroën C4 Grand Luxe de 1931 o la originalidad de los asientos del Citroën 2 CV, que podían sacarse del vehículo y utilizarse como mobiliario al aire libre.
Esta inquietud histórica de Citroën se ha concretado en los asientos Advanced ConfortTM, presentes en toda la gama, desde el Citroën C3 hasta el Nuevo Citroën C5 Aircross. Su novedosa espuma de alta densidad optimiza la comodidad, incluso tras varias horas seguidas de uso, ofreciendo un mullido acogedor desde el primer momento. Se han trabajado aspectos como el confort postural, con banquetas y respaldos anchos y una sujeción reforzada y que cuentan con reglaje en altura e, incluso, reglaje lumbar en el puesto de conducción. Gracias a la utilización de diferentes capas de materias específicas (espuma poliuretano, viscoelástica o texturizada), se adaptan perfectamente a la morfología de los pasajeros, además de ofrecer un mullido inédito. Recubiertos con un forro acolchado único, estos nuevos asientos ofrecen a los pasajeros un confort sin precedentes. En su desarrollo, se han estudiado conceptos como la “memoria de forma” muy presente en mundos como el de los colchones o el de las zapatillas deportivas, pero que aún no se habían utilizado en el automóvil.
La unión al suelo y el comportamiento en carretera son dos elementos de confort que se han convertido en una seña de identidad de Citroën desde hace décadas. La investigación constante de la marca en este campo ha llevado al desarrollo de la Suspensión con Amortiguadores Progresivos Hidráulicos, que ha requerido el registro de 20 patentes. Su funcionamiento se basa en la presencia de dos topes hidráulicos, uno de extensión y otro de compresión, a ambos lados de cada amortiguador. Combinados con el muelle y el amortiguador, estos topes dan una mayor libertad de desplazamiento al vehículo y ralentizan, de forma progresiva, los movimientos de la carrocería. El resultado: un efecto de “alfombra voladora”, en el que el automóvil parece sobrevolar la carretera, sea cual sea el estado del firme.
Gracias a esta ingeniosa solución técnica, los Citroën ofrecen un confort de un nivel superior en todos los segmentos y en todos los mercados: desde los compactos urbanos a los modelos de alta gama. Con esta innovación, la marca sigue la estela de auténticos hitos en la historia del automóvil, como el motor flotante, desarrollado en los años 20, o la suspensión hidroneumática, estrenada en el Citroën Traction 15 Six en 1954.
El diseño y la ergonomía del puesto de conducción es otro de los puntos clave de las investigaciones de los ingenieros de la marca en el último medio siglo. La llegada de las pantallas táctiles y de las funciones de ayuda a la conducción más avanzadas a los diversos modelos de la gama Citroën ha contribuido a aumentar el confort mental y de uso que proporcionan los vehículos de la marca. Un camino iniciado en el Citroën CX, todo un compendio de espíritu práctico y sentido estético, al situar todos los mandos del vehículo al alcance de la persona que conduce, que puede acceder fácilmente a la información que necesita cuando está al volante a través de un cuadro de instrumentos en forma de media luna.
