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Walter Röhrl, August Achleitner y Mark Webber prueban el Taycan: “va a cambiar las reglas del juego”

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Caras de sorpresa y amplias sonrisas tras conducir el primer deportivo eléctrico de Porsche

Según Stefan Weckbach, responsable de Desarrollo de la gama Taycan, el nuevo deportivo “se conduce, se ve y se siente como un Porsche, solo cambia el sistema de propulsión”. Estas afirmaciones las completa con un análisis detallado: “Desde el principio tuvimos claro que un Porsche de propulsión eléctrica tenía que ser, igual que cualquier modelo de la marca, el vehículo más deportivo de su segmento. Un eléctrico también puede ser purista y despertar emociones, para nosotros no es ninguna incoherencia. Al contrario, con una tecnología de propulsión óptima y el concepto adecuado, se pueden afinar todavía más las características de un Porsche. Por ejemplo, la batería situada en los bajos permite al Taycan rebajar al máximo el centro de gravedad, siendo incluso más bajo que el de un 911. Si a ello le añadimos una distribución de pesos óptima entre los ejes, el Taycan es, en su diseño básico, un coche absolutamente deportivo”.

Oliver Blume también salió entusiasmado tras la primera jornada de pruebas con uno de los prototipos. “Es simplemente fantástico de conducir. Mis colegas de desarrollo de chasis son muy difíciles de complacer y es su enfoque crítico lo que ha llevado a Porsche al lugar que ocupa hoy. Incluso ellos están de acuerdo y salieron del Taycan con los ojos encendidos y con una gran sonrisa”, asegura el Director General de Porsche.

Hablan los verdaderos expertos

Pero hay tres opiniones sobre la conducción del nuevo deportivo eléctrico de Porsche que valen su peso en oro: las de Walter Röhrl, August Achleitner y Mark Webber. Piloto de desarrollo de Porsche durante más de 25 años, Walter Röhrl es una institución en la marca. A sus 72 años, ha vivido el desarrollo del Taycan de un modo especialmente intenso y consciente de que estaba presenciando el inicio de una nueva era. Después de llevarlo al límite al “estilo Röhrl”, se bajó del coche exclamando “¡es una locura! En todos mis años como piloto de rallyes nunca experimenté un rendimiento similar. Su respuesta inmediata, con esa reacción instantánea al acelerador, es lo que me hacía sonreír constantemente. El Taycan va tan bien a velocidades elevadas… es realmente tremendo”.

Röhrl destaca que “casi no te das cuenta del peso. Los ingenieros han hecho un gran trabajo en la puesta a punto y un excelente uso del bajo centro de gravedad. La dirección e incluso los frenos trabajan a la perfección”. También tiene muy claro que “si lo condujera con los ojos vendados sabría inmediatamente que estoy sentado en un Porsche”. Eso sí, “nunca baría esperado que la falta de sonido del motor no significara una pérdida de rendimiento. De hecho, me gusta mucho el silencio del Taycan, que es una experiencia en sí misma”.

A Mark Webber le sucede algo similar cuando prueba el Taycan. “He vivido muchos momentos junto a Porsche que estarán en mi memoria para siempre. Ganar el Mundial de Resistencia (WEC) con el 919 Hybrid es uno de ellos, como conducir el Taycan por primera vez. Es un coche que va a cambiar las reglas de juego. Literalmente, es el sigilo en movimiento. Pero, al mismo tiempo, sigue siendo un Porsche que, además, me recuerda al 919 cuando lo pilotábamos en Le Mans solo con el motor eléctrico. La magnífica vista desde dentro del habitáculo por delante de los pasos las ruedas recuerda al Porsche 918 y la forma en que la tracción a las cuatro ruedas transmite al asfalto los 600 caballos de potencia es simplemente sensacional”.

El embajador de Porsche añade que “la potencia que entrega es alucinante. Incluso para un piloto como yo y comparándolo con un Porsche 911 GT2 RS, es increíble cómo acelera el Taycan desde parado y a la salida de las curvas”.

Otra valiosa opinión es la de August Achleitner. ‘Mister 911’ ha sido responsable de producto de ese modelo durante 18 años, por lo que tiene las mejores referencias del icono de la marca para compararlo con el nuevo Taycan. “Lo que caracteriza a un Porsche de pura raza es el hecho de que siempre involucra activamente a su conductor. Y esta filosofía está contenida en el Taycan, tanto como en el 911. A la hora de conducirlos, el periodo de adaptación de un vehículo al otro solo lleva unos minutos, o ni siquiera eso”. Achleitner recuerda el momento en el que se puso al volante de uno de los prototipos del Taycan por primera vez. Ajustó el asiento y la columna de dirección, configuró el salpicadero digital y sintió la ergonomía básica del vehículo. Cerró ojos y pensó: “¡Es perfecto! Y un genuino Porsche”.

“La decisión de lanzar un Porsche puramente eléctrico no provocó la más mínima resistencia dentro de la empresa”, asegura Achleitner: “Al contrario, prevaleció una actitud de confianza en nosotros mismos: demostremos al mundo que también podemos fabricar un deportivo eléctrico, como cuando hicimos el primer SUV deportivo hace unos años con el Porsche Cayenne”. Achleitner tiene claro que “siempre habrá un Porsche 911 en mi garaje. Pero en el futuro, también podría imaginarme conduciendo un Taycan”.

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