Sociedad

Fron Race to Road: La filosofía que convierte los Hispano Suiza en vehículos únicos

Los Hispano Suiza Carmen y Carmen Boulogne son diseñados, construidos y desarrollados por un grupo de cuarenta ingenieros y mecánicos con décadas de experiencia en competición.

Los modelos de la legendaria marca española incorporan tecnologías que proceden directamente de la Fórmula E, el campeonato 100% eléctrico donde la marca ha sido testigo directo de la evolución tecnológica.

Su piloto de desarrollo es Luis Pérez-Sala, uno de los pilotos españoles que ha competido en la Fórmula 1, y que acumula más de tres décadas de experiencia al volante de todo tipo de vehículos.

Hispano Suiza y la competición han ido de la mano desde sus inicios, en 1904. Desde aquellos años, la participación en algunas de las carreras más prestigiosas de la época no solo ha aportado a la marca una importante visibilidad nacional e internacional, sino que ha permitido a la marca aprender sobre el comportamiento de sus vehículos llevados al más alto nivel de exigencia, una labor clave para continuar ofreciendo a sus clientes coches cada vez más potentes, fiables y, en definitiva, mejores.

En su nueva etapa, Hispano Suiza ha mantenido esta filosofía. Tanto el Hispano Suiza Carmen, como su versión más potente, Carmen Boulogne – que homenajea sus triunfos en la Copa George Boillot, en Boulogne, hace un siglo -, han sido diseñados por ingenieros de competición, y su desarrollo está a cargo de auténticos pilotos de carreras. Asimismo, Hispano Suiza participa oficialmente en el nuevo campeonato de SUVs 100% eléctricos, Extreme E, una categoría innovadora que promueve valores tan importantes como la sostenibilidad, igualdad y electrificación, y que también aportará un valioso conocimiento que la marca podrá aplicar en futuros modelos.

Un lema que define a la marca

“From Race to Road”, o traducido al español, “de las carreras a la carretera”. Este es el lema que define a la perfección la filosofía de Hispano Suiza, la misma que le ha acompañado desde su fundación hace más de un siglo y que ha forjado su leyenda en pistas de todo el mundo. El objetivo de la marca ha sido siempre transmitir a través de sus nuevos modelos la pasión por la conducción, las altas prestaciones, el lujo, la artesanía y, en definitiva, la excelencia sobre ruedas.

Cuando el histórico fabricante español resurgió en 2019, lo hizo junto a su partner tecnológico, la ingeniería española QEV Technologies, formada por un grupo profesionales con décadas de experiencia en los principales campeonatos automovilísticos del mundo. Hispano Suiza había decidido regresar al mundo con Carmen, un deportivo de hiperlujo, 100% eléctrico, que necesitaba ese know-how para ofrecer a sus clientes un producto a la altura del legado de la marca, con un diseño que recordara a sus vehículos históricos, tecnología de vanguardia, prestaciones de ensueño e ilimitadas posibilidades de personalización que convirtieran a cada coche en una obra de arte sobre ruedas.

Muchas de las tecnologías presentes en Carmen y Carmen Boulogne derivan directamente de la Fórmula E, el primer campeonato de carreras 100% eléctrico donde los integrantes del partner tecnológico de Hispano Suiza lograron el primer título de pilotos de la historia, dando soporte técnico al equipo NEXTEV Racing, con el que el brasileño Nelson Piquet Jr. se proclamó campeón. Esta categoría ha avanzado a pasos agigantados desde su creación en 2014-2015, un periodo en el que los coches tenían que ser sustituidos a mitad de carrera por falta de autonomía, y durante el que apenas contaban con 270 CV de potencia. Ahora, los monoplazas son mucho más espectaculares a nivel estético, completan las carreras sin tener ni siquiera que parar a recargar las baterías, superan los 340 CV y alcanzan una velocidad punta de 280 km/h, 55 km/h más que la generación anterior.

Hispano Suiza no solo ha sido testigo directo de esa evolución, sino que además se ha servido de esta experiencia para construir uno de los vehículos más bellos e innovadores que se han fabricado jamás en el mundo.  Entre las tecnologías derivadas de la competición que forman parte de Carmen y Carmen Boulogne se encuentra su tren de potencia, con cuatro motores síncronos de imán permanente, alojados en su eje trasero. El impresionante par de cada motor se controla a través de sofisticados sistemas de vectorización desarrollados internamente con la experiencia obtenida en la Fórmula E. De 0 a 6.500 rpm, los motores son capaces de alcanzar un máximo de 1.160 Nm, lo que permite una aceleración vertiginosa, de 0 a 100 km/h en menos de 2,6 segundos, y una potencia y capacidad de tracción aparentemente interminable.

La batería de polímero de iones de litio tiene una capacidad de 80 kWh que le permiten desarrollar una autonomía homologada de hasta 400 km. Éstas son diseñadas y producidas internamente, e incluyen un completo sistema de control de temperatura para asegurar que las celdas puedan operar de manera óptima. Tiene una capacidad de carga rápida de más de 80 kW DC, requiriendo sólo 30 minutos para cargar de 30-80% a través de un cargador rápido CCS2.

El exterior es de fibra de carbono, un material que garantiza la máxima resistencia y ligereza, y que comenzó a utilizarse en la Fórmula 1 en los años 80. En total, el Hispano Suiza Carmen Boulogne pesa 1.630 kg, lo que unido a sus 1.114 CV de potencia, garantiza una magnífica relación de peso potencia de 1,5 kg/CV. También la suspensión procede de la competición: está optimizada para garantizar la máxima ligereza posible. Su diseño y arquitectura es el punto de encuentro entre el asfalto y el conductor. Conserva el ADN Racing garantizando, además, fiabilidad y seguridad.

Otro apartado importante es el software, encargado de transmitir a las ruedas los más de 1.000 CV de potencia, y que ha sido diseñado – también en base a la experiencia en Fórmula E – para que cualquier cliente pueda ponerse al volante de un vehículo de estas características sin ser un piloto profesional. A través del software, pueden seleccionarse distintos modos de conducción (Sport, ECO y Confort) que garantizan las mejores sensaciones y prestaciones en el momento adecuado.

“Hemos tratado de transmitir nuestros seis años de experiencia en la Fórmula E a un vehículo que no tiene rival”, asegura Joan Orús, CTO de Hispano Suiza. “No es un coche hecho para batir récords, sino para transmitir a las personas la pasión por la conducción y, sobre todo, que enamore a todo el que se cruce con él. Es un vehículo pensado para disfrutar. Sus más de 1.000 CV de potencia, situados en el eje trasero, aseguran unas prestaciones excepcionales, y junto con un magnífico diseño tanto exterior como interior, único y artesanal, conseguimos un vehículo innovador, bello y confortable”.

“En este proyecto hemos tenido la posibilidad de convertir en realidad un sueño”, añade Orus. “Hemos podido dar forma a un boceto elaborado sobre un folio en blanco. Es el sueño de cualquier ingeniero de automoción, en el que hemos cogido toda la tecnología de la Fórmula E y la hemos llevado a un coche de calle. Con ello hemos conseguido un superdeportivo de altas prestaciones al que hemos añadido detalles de auténtico lujo, acuñando así el término hyperlux”.

Luis Pérez-Sala, al frente del desarrollo

Para el desarrollo de sus vehículos, Hispano Suiza necesitaba contar con auténticos pilotos de carreras, que estuvieran acostumbrados a llevar al límite coches de competición para descubrir en qué apartado se puede mejorar, seguir evolucionando, y que sepan transmitir a los ingenieros el feedback de la forma más precisa posible. Durante el proceso de desarrollo de Carmen y Carmen Boulogne, la marca ha contado con la experiencia de Luis Pérez-Sala, ex piloto de Fórmula 1 y dos veces Campeón de España de Turismos y de Pablo Suárez, especialista técnico en vehículos eléctricos y piloto.

A lo largo del último año, Pérez-Sala y Suárez han recorrido más de ocho mil kilómetros en carreteras de toda España y en circuitos como Calafat, el Circuit de Barcelona Catalunya e incluso Le Mans. Todo ello para lograr las mejores prestaciones, fiabilidad y poder así transmitir al conductor del Hispano Suiza Carmen las auténticas sensaciones de un coche único nacido en circuito, preparado y desarrollado por profesionales y pilotos de carreras, y que, además, se puede conducir en carretera.